Quieta en mi hombro.
Sentada a media luz en mi rodilla
Y una sonrisa tenue y luminosa
Como las alas de una mariposa
Me reclinó en el hombro la mejilla
Y abandonase inmóvil. Silenciosa.
Se me quedó dormida entre mis brazos
Niña interior, aunque mujer externa
Un tiempo apasionada, luego tierna
Frágil hoy con el alma hecha pedazos
Mañana con impulso de galernas.
No me quise mover por no alterarla
Y dejé transcurrir el tiempo lento
Con el temor de que hasta el pensamiento
Pudiera al agitarse, despertarla
Destruyendo la magia del momento.
Y así, quedó, colgada de mi cuello
Dormida en mí, sin dudas y sin prisa
Y hasta su soplo refrenó la brisa
Y al fin acariciando su cabello
Hice anidar mi beso en su sonrisa.


Ladyamparo dijo
Hola Jesús.
Qué maravilloso poema. No me extraña que se quedará colgada de tu cuello. ¡Qué delicadeza!
Te mando un abrazo guapo.
Lady.
10 Julio 2008 | 10:08 PM